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En la tarde del tercer día de las Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana, la atención se centró especialmente en la Asociación de Salesianos Cooperadores, protagonista de un rico y articulado intercambio que entrelazó la memoria, la vida presente y la mirada profética hacia el futuro, con vistas al 150º aniversario de su fundación (1876-2026).

La sesión, animada por el equipo mundial de Salesianos Cooperadores, se desarrolló en torno al tema: «El sueño profético de Don Bosco continúa: historia y raíces – el sueño vive hoy hacia el futuro», ofreciendo a la Familia Salesiana una lectura orgánica de la identidad, el camino y la misión de los Salesianos Cooperadores en el mundo de hoy.

En las raíces de un sueño compartido

Italo Canaletti, Consejero Mundial para la Región Italia-Oriente Medio-Malta, abrió el camino, repasando los orígenes históricos y carismáticos de la Asociación. La referencia fundacional sigue siendo el 9 de mayo de 1876, fecha del reconocimiento pontificio de la Pía Unión de Cooperadores Salesianos por parte de Pío IX. Sin embargo, como se recordó, los Cooperadores Salesianos ya estaban presentes desde hacía tiempo en el corazón, la mente y las obras de Don Bosco, como respuesta concreta al crecimiento de las necesidades educativas y pastorales.

A través de los textos del propio Don Bosco y de hitos históricos significativos, ha quedado clara la visión profética del Santo de los jóvenes: una vocación salesiana vivida en el mundo, por laicos y sacerdotes diocesanos, hombres y mujeres capaces de ser levadura evangélica en la sociedad. Una intuición que se adelantó a su tiempo y que encontró su plena valoración en el camino eclesial posconciliar.

Se ha dado especial relevancia a la evolución identitaria expresada también en el lenguaje: de «Cooperadores Salesianos» a «Salesianos Cooperadores», no un simple cambio de nombre, sino una conciencia vocacional y carismática más profunda. Hoy en día, la Asociación cuenta con más de 30.000 miembros, presentes en 102 países, organizados en 11 Regiones, y está reconocida como asociación pública de fieles, parte integrante de la Familia Salesiana.

Rostros e historias de una vocación viva

A la reflexión histórica siguieron testimonios personales que encarnaron el carisma en la vida cotidiana. Noemi, Salesiana Cooperadora, contó una vocación madurada en un contexto familiar profundamente salesiano, vivida hoy en la realidad de esposa, madre y abuela, junto a los jóvenes y las familias, como presencia educativa y de fe. Alfonso, sacerdote diocesano y Salesiano Cooperador, compartió un camino que nació en el oratorio y en el centro juvenil, marcado por el encuentro con figuras significativas de las Hijas de María Auxiliadora, y que hoy vive en el ministerio parroquial, llevando el estilo salesiano a la pastoral ordinaria. Historias diferentes, unidas por una única convicción: ser salesianos en el mundo, allí donde la vida llama.

Un trienio para recordar, renovar, relanzar

El segundo momento de la sesión se centró en el presente, con la intervención de Borja Pérez, Consejero Mundial para la Región Ibérica, que ilustró el camino trienal de preparación para el 150º aniversario, iniciado por el Consejo Mundial en 2023.

Tres verbos marcan este camino:

Recordar (2023-2024): el sueño, los orígenes, la sinodalidad, el sentido de pertenencia y la universalidad de la Asociación.
Renovar (2024-2025): la promesa y la formación, con una renovada centralidad del Proyecto de Vida Apostólica, vivido como «libro de vida» común.
Relanzar (2025-2026): la mirada hacia el futuro, a través de la escucha de la realidad social, eclesial y asociativa, en preparación al Sexto Congreso Mundial.

Un camino vivido con estilo sinodal, que ha involucrado a todas las Regiones del mundo, a través de encuentros online, seminarios web interregionales, momentos de oración común, una intensa actividad comunicativa y el intercambio de cientos de testimonios.

La promesa, el corazón de una vida entregada

Nuevos testimonios han vuelto a poner en el centro el significado de la promesa apostólica. Enzo describió la promesa como una fidelidad cotidiana, vivida en la normalidad de la vida familiar y laboral, junto a las fragilidades y esperanzas de las personas encontradas. Antonio Lloret, Salesiano Cooperador de Madrid, habló de la promesa como el comienzo de un camino que dura toda la vida, hecho de formación continua, coherencia y disponibilidad a la Asociación.

Hacia el futuro: servir con confianza

El tercer bloque proyectó la asamblea hacia el futuro, con la intervención del Coordinador Mundial de los Salesianos Cooperadores, Antonio Boccia, quien ofreció una amplia reflexión sobre el papel de los Salesianos Cooperadores en el mundo actual, a la luz de la Estreña 2026: «Haced lo que él os diga».

Refiriéndose al icono evangélico de los sirvientes en las bodas de Caná, Boccia describió la vocación laical como un servicio humilde, concreto y confiado, capaz de llenar las «jarras» de la historia con el agua de la vida cotidiana, dejando a Dios la transformación. La laicidad salesiana se presentó como una fuerza profética, puente entre la Iglesia y la calle, particularmente cercana a los jóvenes, llamada a dar testimonio de un Evangelio creíble, encarnado, vivido.

La intervención concluyó con una fuerte invitación: crear ambientes acogedores, proponer experiencias de servicio, invertir en la formación y valorizar la belleza de la vocación laical, para que el sueño de Don Bosco continúe generando vida.

Un canto para caminar juntos

Para sellar el momento, se presentó en primicia el himno del VI Congreso Mundial de Salesianos Cooperadores, expresión musical de la dimensión internacional y misionera de la Asociación: «Salesianos Cooperadores, tú y yo somos la misión».

La sesión concluyó con el agradecimiento y el aliento de Don Fabio Attard, quien reconoció en los Salesianos Cooperadores una presencia viva e indispensable en la Iglesia y en la Familia Salesiana, signo de una fe que sigue generando futuro.