Compartimos la felicitación navideña de Antonio Boccia y de todo el Consejo Mundial.
Partilhamos a saudação de Natal de Antonio Boccia e de todo o Conselho Mundial.
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Mensaje de Navidad 2025
Mis queridos hermanos y hermanas Cooperadores de todo el mundo,
les escribo con el corazón lleno de alegría y esperanza mientras nos acercamos a la Santa Navidad. En este tiempo tan especial, mi pensamiento va hacia cada uno de ustedes, sus familias, sus comunidades. La Navidad es la fiesta de la cercanía de Dios, y nunca como hoy sentimos la necesidad de esta cercanía y de hacernos nosotros mismos portadores de Su paz. Miramos al mundo y vemos tantas sombras, tantas guerras, tantos sufrimientos. Es una realidad que nos hiere y nos interpela.
Sin embargo, precisamente en este mundo herido, nosotros tenemos una palabra que decir, una luz que llevar. Pienso en nuestra vocación, en ese Proyecto de Vida Apostólica que tanto amamos, y en cómo nos indica un camino clarísimo: el de las Bienaventuranzas. No son palabras lejanas, sino un estilo de vida que nos pide ser mansos, tener hambre y sed de justicia, ser misericordiosos y, sobre todo, ser «operadores de paz». Nuestro Estatuto nos lo recuerda con fuerza: estamos llamados a una «voluntad decidida de ser constructores de paz».
Este año, nuestra Navidad tiene una luz especial, la del Jubileo que estamos por concluir. Hemos sido «Peregrinos de Esperanza». No ha sido solo un eslogan, sino una experiencia profunda que nos ha renovado. Y la esperanza, para nosotros cristianos, tiene un rostro: el de Jesús. Es esta esperanza la que debe movernos, la que debe hacernos incansables «artesanos de paz», como nos pide el Papa Francisco.
¿Pero por dónde empezar? Empecemos por lo nuestro, por lo cotidiano. Empecemos por nuestros Centros Locales. Me gusta imaginarlos como verdaderos «oasis de esperanza» en el desierto de tanta indiferencia. Que nuestras comunidades sean lugares donde cualquiera pueda encontrar una puerta abierta, una sonrisa, una escucha sincera. Donde se aprende, día tras día, a superar las incomprensiones con el diálogo, a construir puentes y no muros, a vivir ese espíritu de familia que Don Bosco nos dejó como herencia preciosa.
Queridos, este es mi deseo para ustedes. Que el Niño Jesús, que nace pobre entre los pobres, nos encuentre dispuestos a acogerlo en los hermanos y nos dé la creatividad y el valor de ser testigos creíbles de su Evangelio de paz.
A ustedes, a sus familias, a todas las personas que llevan en el corazón, les llega mi deseo más sincero de una Santa Navidad y un año nuevo lleno de esa paz que solo el Señor sabe dar.
Con gran afecto, suyo en el Señor,
Antonio Boccia Coordinador Mundial