Dentro de las Buenas Noches mensuales que organiza la Provincia Santiago el Mayor, y en el marco del 150 aniversario de la Asociación de Salesianos Cooperadores, Don Fabio Attard, Rector Mayor, ofreció un mensaje conectado con el mundo actual, marcado por cambios acelerados y desafíos inéditos. No se trata —subrayó— de una coincidencia histórica, sino de una verdadera providencia, una invitación a releer nuestra vocación en este tiempo concreto.
A la luz del Aguinaldo 2026 y para iluminar este camino, Don Fabio propuso volver a las Bodas de Caná, un pasaje evangélico que revela tres actitudes esenciales para quienes desean vivir su fe con hondura y responsabilidad: mirar, escuchar y actuar.
1. Mirar: entrar en la historia que habitamos
María no aparece en Caná como una invitada pasiva. Ella mira la realidad, la interpreta y se siente parte de la historia que acontece. Esa mirada creyente es también la que se pide hoy a la Familia Salesiana:
- Leer la vida y el mundo a la luz de la Palabra.
- Asumir la responsabilidad de nuestro entorno.
- No ignorar los problemas, especialmente los educativos, sino afrontarlos.
Para los Salesianos Cooperadores, esta actitud implica vivir la vocación como participación activa en la historia de la humanidad, siendo protagonistas y no meros espectadores.
2. Escuchar: comprender los desafíos desde la fe
Mirar la realidad conduce necesariamente a escucharla. Escuchar los desafíos, las voces que interpelan, las heridas del mundo y de los jóvenes. Esta escucha no es pasiva:
- Exige una lectura creyente de lo que sucede.
- Implica un compromiso personal y comunitario.
- Se convierte en testimonio cuando la fe se vive con convicción y respeto, especialmente en un tiempo en que la presencia institucional de la Iglesia parece debilitada.
María es modelo de esta pedagogía de la escucha: ella escucha, invita a escuchar y abre caminos para que otros puedan hacerlo.
3. Actuar y elegir: respuestas nacidas de la fe
Tras mirar y escuchar, llega el momento de actuar. No basta con un análisis lúcido; es necesario elegir caminos que transformen la realidad. Don Fabio recordó que la acción cristiana no es solo filantropía o buena voluntad:
- Brota de la fe y de la entrega total de Jesús.
- Recupera la dimensión mística que da sentido a nuestras opciones.
- Ofrece respuestas inspiradas en la persona de Cristo.
En Caná, Jesús pide llenar de agua las ánforas, y los sirvientes eligen seguir esa indicación. La fe se convierte en acción concreta.
Las Bodas de Caná revelan una clave decisiva: María no ofrece soluciones técnicas, sino que pone la realidad humana a la escucha de la Palabra. Su “Haced lo que Él os diga” es un acto de fe que contagia y educa.
- María mira, escucha y conduce hacia Jesús.
- Educa en la libertad auténtica.
- Enseña a leer los signos de los tiempos, especialmente con los jóvenes, para que sean protagonistas y no simples consumidores.
Una invitación para hoy
Don Fabio concluyó nvitando a llevar esta dinámica de Caná a la vida diaria: mirar, escuchar y discernir los desafíos que se presentan en nuestras familias, comunidades y ambientes educativos. En este aniversario, la Asociación está llamada a renovar su vocación con la misma confianza de María y la misma disponibilidad de los sirvientes: atentos a la realidad, abiertos a la Palabra y dispuestos a actuar.