Borja Pérez Galnares
Nuestro proyecto regional de este curso 2024-25 nos recuerda nuestra llamada a ser luz, a proyectar lo que somos hacia los demás, saliendo de nuestra zona de confort. Es por tanto un recordatorio de nuestra llamada a la misión, tal y como se nos invita en nuestro Proyecto de Vida Apostólica y como nos comprometemos en nuestra promesa.
Esta llamada no es una elección personal, sino nuestra respuesta a la iniciativa de Jesús, que nos elige para vivir el Evangelio de manera particular y participar en la misión de la Iglesia según el carisma salesiano, don del Espíritu que no surge de una iniciativa propia, sino de una elección divina. Los Salesianos Cooperadores somos escogidos para dos tareas fundamentales: vivir el Evangelio de manera concreta y participar en la misión de la Iglesia.
Vivir el Evangelio de manera específica significa encarnar a Jesús en la vida cotidiana, imitando sus acciones, sus pasos, su mirada y su corazón, llevando el Evangelio con alegría a los lugares donde estemos presentes; el en la misión de la Iglesia no es un acto aislado, sino una actitud constante que refleja una verdadera respuesta a la vocación. Este compromiso se adapta a nuestras posibilidades y limitaciones.
Como salesianos en el mundo, son muchos los campos de misión y apostolado que tenemos para llevar a cabo estas tareas. Desde campos específicos: la parroquia, el tiempo libre salesiano, la catequesis, las plataformas y obras sociales…, hasta la propia vida ordinaria vivida en clave de misión, en nuestras relaciones personales, en la familia, en el trabajo.
No obstante, hay otro campo de apostolado que no podemos olvidar, y que es el de la animación y gobierno de la propia Asociación. A lo largo del pasado curso y de éste, todas las provincias de nuestra región han celebrado congresos electivos donde algunos hermanos han finalizado su generoso servicio en la Asociación y otros lo han iniciado. Lo mismo ha sucedido en al ámbito regional y en muchos de nuestros Centros locales.
El servicio de animación y gobierno dentro de la Asociación es ante todo un servicio apostólico, orientado a promover la fe y la misión cristiana, dedicando tiempo con amor, energía y capacidad para animar esta responsabilidad. A través de este servicio, ayudamos a la Asociación a madurar y crecer, dando todo lo que tenemos y poniendo nuestros talentos al servicio de nuestros hermanos. El servicio asociativo es también un elemento dinamizador de nuestra propia vocación:
- Porque nos pone en comunión con otros hermanos, fortaleciendo los lazos, promoviendo una mayor unidad y colaboración.
- Porque fortalece nuestra vida espiritual, ya que llevar a cabo servicios de animación nos ayuda a profundizar en nuestra vida de fe y en nuestra relación con Dios, que es quien nos ha llamado.
- Porque nos conecta con la misión salesiana y de la Iglesia, ya que la misión de la Asociación se sostiene por los hermanos que la animan, en sintonía con proyectos y actividades en favor de los jóvenes, las familias y los más necesitados.
Os invito a tener siempre presentes en vuestras oraciones a tantos hermanos que de forma generosa ponen su tiempo, su talento y su creatividad al servicio de la Asociación para que ésta pueda dar respuesta a las situaciones tan complejas que afrontamos en el mundo que nos toca vivir.
El amigo verdadero ha de ser como la sangre,
que acude pronto a la herida sin esperar que la llamen
(Manuel del Palacio)