Mónica Domingo Martínez
Seguimos con los miembros de la SER. Ahora es el turno de Jesús Manuel Rodríguez, vocal de Pastoral Familiar y Hogares Don Bosco.
Hola Jesús Manuel… ¿O mejor decir Chuspi?… Soy Jesús Manuel para mi madre. Para todo el mundo conocido y parte del desconocido soy Chuspi.
Chuspi, ¿puedes presentarte brevemente? (ciudad de nacimiento, familia, estudios, datos personales… que quieras compartir con nosotros). Nací en Madrid, aunque siempre me he considerado zamorano puesto que mi familia procede de un pueblo de Zamora. Es allí donde he pasado todos los veranos de mi infancia. Soy licenciado en Ciencias Químicas, pero nunca me he dedicado a ello.
Ya antes de terminar mis estudios empecé a trabajar en una Consultora de tecnologías de la información, y ya siempre me he dedicado al mundo de la consultoría informática.
Estoy felizmente casado con Angelines, también Salesiana Cooperadora de mi centro de Atocha, y tengo dos hijas que ya comienzan a volar libremente.
¿Cómo iniciaste tu camino con los SSCC? ¿Cómo descubriste que era tu vocación? ¿Desde cuándo eres SC? Lo comencé muy temprano para lo que son los estándares de hoy en día.
Unos cuantos iluminados de nuestro grupo de fe, guiados por Esteban García, comenzamos a formarnos en un camino extraño para nosotros entonces, llamado Cooperadores Salesianos.
Ese era nuestro nombre en aquellos años. Y, un par de años más tarde, tres inconscientes de ese grupo decidimos hacer la promesa antes de irnos de campamento con los chicos. Digo inconscientes porque apenas teníamos 20 años por aquel entonces. Ya han pasado 40 años de aquella fecha y nunca me he arrepentido de aquella decisión.
La vocación la descubrí estando con los que eran más jóvenes que yo, y esta vocación se ha ido alimentando cada año con las vivencias de cada momento, con la formación permanente, con los apostolados que Dios me ha proporcionado en cada fase de mi vida, y con la gente que me ha acompañado en este largo viaje.
¿Qué significa haber sido escogido para formar parte de la SER, con la responsabilidad de animar la Pastoral Familiar y HDB? ¿Qué ha supuesto para ti? Considero estar en la SER como una misión que la asociación te ofrece y que no puedo ni debo rechazar.
Ser Salesiano Cooperador hoy significa estar dispuesto a ofrecer tu servicio allí donde eres requerido en cada momento. Y si la asociación me pide dar un servicio, siempre estaré dispuesto a ello. Para mí no supone algo diferente o especial, sino que lo considero una parte más del ser salesiano cooperador. Y la vida te coloca en este momento y en este lugar.
¿Cómo presentarías la vocalía? ¿Qué te gustaría compartir de la misma? A fecha de hoy, es una vocalía en transformación.
Durante toda la historia de la asociación esta vocalía está siendo animada por un matrimonio de Hogares Don Bosco y tenía una misión muy localizada en la animación del propio movimiento de HDB.
Ahora, con los pasos que el movimiento de Hogares Don Bosco está llevando adelante, creciendo en autonomía, considero que es el momento para que los Salesianos Cooperadores abramos el abanico de animación en la Pastoral Familiar atendiendo la realidad y la complejidad de las familias en el mundo actual.
Por supuesto, que, sin abandonar el acompañamiento de Hogares Don Bosco. Pero tenemos que centrarnos más en cómo los Salesianos Cooperadores atendemos las realidades familiares de la sociedad actual.
¿Qué aspectos positivos destacarías de la provincia, relacionados con tu servicio? Como más positivo, destacaría la disposición que se encuentra siempre para atender las necesidades de la asociación en todos los niveles y en cualquier circunstancia.
Y de negativos, ¿destacarías alguno? Por la historia de la provincia de San Juan Bosco, y la realidad de la centralización de eventos en Madrid, hay un poco de comodidad a la hora de hacernos presentes en los mismos. Esto hace que no siempre nos sintamos llamados cuando son fuera de Madrid.
¿Qué mensaje quieres trasmitir a los SSCC de nuestra Región? Aunque suene un poco a eslogan conocido, yo insistiría en lo que Don Bosco nos dijo: “Estad siempre alegres”.
Me encuentro con demasiada frecuencia a Salesianos Cooperadores tristes porque somos pocos, o porque somos mayores, o porque ya no podemos hacer nada de lo que hacíamos antes, o porque no entendemos a nuestros hermanos Salesianos Cooperadores jóvenes, o…
Nos llenamos de razones para decir lo mal que estamos y no ver que ser Salesiano Cooperador es lo mejor que puede pasar en nuestra vida y debemos dar gracias a Dios en todo momento por esta oportunidad que nos da.
Hemos de dar gracias, en todo momento, de poder ser testigos de Cristo con el carisma de Don Bosco. ¿Hay algo mejor?
Y por último, ¿cómo estáis viviendo la preparación hacia nuestro 150 aniversario? Lo resumiría con dos palabras. Lo estoy viviendo con tranquilidad y con esperanza.
Lo vivo con tranquilidad porque 150 años dan para entender que formamos parte de una asociación que se ha mantenido fiel al estilo de Don Bosco.
Y lo vivo con esperanza porque estamos construyendo una asociación que puede mantener el espíritu salesiano, tal y como quería Don Bosco, otros 150 años más.
Muchas gracias, Chuspi.