Boletín 265, diciembre 1985
En el número 265 de diciembre de 1985 en su página 86 se publica una entrevista con el Rector Mayor don Egidio Viganò acerca del Aguinaldo de 1986 bajo el título «Con el Espíritu de Don Bosco promovamos la vocación del seglar al servicio de los jóvenes».
En una entrevista, el Rector Mayor ofrece una clave para leer el aguinaldo salesiano 1986, aunque piense hacerlo con más detalle.
—El aguinaldo elegido para el año 1986 habla de la vocación del seglar. ¿A qué se refiere usted en concreto cuando usa ese término?
-Al hablar de «seglar» adoptamos el punto de vista conciliar, que llama «seglares» a los miembros del pueblo de Dios que, sin ser sacerdotes ni consagrados -religiosos o seculares—, trabajan en el mundo y procuran animarlo a la luz del Evangelio.
Quede, pues, bien claro que no se refiere a los salesianos coadjutores ni a las Hijas de María Auxiliadora ni a ningún otro instituto religioso, y ni siquiera a las Voluntarias de Don Bosco…
En una palabra, queremos concentrarnos en lo que un pensador ha llamado «el gigante que debe despertar»: el laicado católico del mundo.
Vamos a procurar incidir en los seglares que tenemos cerca, para que respondan mejor a su vocación de discípulos de Cristo y desempeñen su papel con mayor capacidad y eficacia. Lo haremos dando el primer lugar, tanto en la forma asociativa como en la individual, a la presencia salesiana en el terreno de la educación, en el área de la cultura y en la frontera misionera.
-¿Quiere ahora especificarnos dónde se sitúa el servicio seglar salesiano a los jóvenes: ¿En los ambientes clásicos —oratorios, colegios, parroquias— o llega también a la realidad familiar, a lo social e incluso al mundo de los descarriados, como la droga, por ejemplo, y cosas parecidas?
-En cuanto al servicio a los jóvenes el aguinaldo quiere referirse propiamente a la misión que el Espíritu Santo confiara a Don Bosco. Por lo tanto, piensa en la actividad de su carisma en el pueblo de Dios, es decir, con los jóvenes y en los ambientes populares, sobre todo.
Evidentemente, debe realizarse con el estilo de la vocación seglar. Pienso, por ejemplo, en la realidad tan importante de la comunicación social, en los graves problemas de la educación, planteados por preocupaciones sociopolíticas, en las orientaciones legislativas, en las posibilidades de desarrollar una presencia más libre y más cristiana en la educación y en la cultura popular… […]
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