Andrés y Carmen
Este mes acaba el año, todo son carreras, todo es cerrar economía y trabajos, entregar proyectos, es pasar página de muchas cosas.
Este mes son compras, regalos, vacaciones, comidas de empresa, cenas familiares, … Tantas cosas hay en diciembre… que, con solo pensarlo, ya estamos estresados. Pero es un mes mucho más importante que todo esto. Cuando hablamos de diciembre, la mente se nos llena de recuerdos y momentos pasados en familia, vivencias compartidas, alegrías de reencuentros, ilusiones de niños y mayores, … celebraciones en torno al Nacimiento y por ende la Familia de Nazaret.
La Sagrada Familia es un referente sobre el que proyectar el ideal cristiano de vida: unidad, entrega, Fe, servicio. Pero no se trata de un modelo irreal o inalcanzable, sino de un espejo que ilumina el camino de los hogares actuales, con sus desafíos, alegrías y dificultades.
En este artículo os proponemos tres ejes en los que profundizar en este mes.
1. Dios en el centro: aceptar la voluntad de Dios con humildad.
María, con su “hágase en mí según tu palabra”, acepta una misión impensable, enfrentando lo desconocido con Fe plena. José, con fidelidad y obediencia, cuida y protege a María y Jesús en las circunstancias de su vida. En sus actitudes descubrimos una familia que no improvisa, sino que se pone en manos de Dios.
Cada uno, en nuestra familia y en nuestros entornos, tenemos una misión, una responsabilidad. Reconocer la valía y necesidad de cada uno es necesario para un crecimiento sano y enriquecedor. En cada vocación personal debemos encontrar la voluntad del Padre.
2. La santidad en lo cotidiano.
La Familia de Nazaret era una familia de su tiempo, enfrentaba circunstancias reales: pobreza en el pesebre, la huida a Egipto, el trabajo diario, la búsqueda de Jesús perdido.
De esa vida ordinaria podemos extraer valores clave: Unidad y confianza, diálogo y perdón, trabajo y sencillez.
La clave es entender que la santidad no está reservada para lo espectacular, sino que se forja en los gestos pequeños, sostenidos con cariño y coherencia.
3. Acompañamiento mutuo.
No somos seres individuales, vivimos en comunidad. La relación y el compartir con el otro forma parte de nuestras vidas como lo era para José, María y Jesús.
Busquemos en el otro el acompañamiento, el compartir y el apoyo que son necesarios para el encuentro y el aprendizaje de la vida. El movimiento Hogares Don Bosco queremos hacer vida estos tres ejes tratados y comenzamos este mes especial con el Encuentro del 60 aniversario del Movimiento que tiene lugar en Granada los días 6, 7 y 8.
Que la fe ilumine tu vida esta navidad y te traiga bendiciones y alegrías compartidas