Mónica Domingo Martínez
En este mes, conoceremos a Asterio Gaitero Alonso, vocal regional de CSJM.
¿Puedes presentarte brevemente? Soy Asterio Gaitero Alonso, salesiano cooperador del Centro Don Bosco de León. Estoy casado con Nati, también salesiana cooperadora, y compartimos esta vocación salesiana en familia con nuestros tres hijos: Miguel, Javier y Laura. Desde 1999 trabajo como profesor de Formación Profesional en el colegio Don Bosco de León.
Mi vida se mueve entre la educación, la fe y el acompañamiento a los jóvenes, intentando vivir el espíritu de Don Bosco desde lo cotidiano. Para mí, ser SC es una forma concreta de vivir el Evangelio en el día a día, con sencillez y alegría, aportando lo que soy en cada ámbito: en casa, en el aula, en la comunidad. En todo ello intento dejarme tocar por las necesidades de los demás y responder con disponibilidad y esperanza.
¿Cómo iniciaste tu camino con los SSCC? ¿Cómo descubriste que era tu vocación? ¿Desde cuándo eres salesiano cooperador? Mi vocación como salesiano cooperador fue madurando poco a poco. Durante varios años fui animador en el Centro Juvenil, acompañando grupos, organizando actividades y compartiendo la vida con otros jóvenes como yo.
Fue una etapa de gran crecimiento, donde descubrí el valor de la entrega gratuita y del trabajo en equipo.
Una experiencia que marcó un antes y un después fue el voluntariado misionero en Senegal. Allí tomé conciencia de la dimensión universal del carisma salesiano, y de su fuerza cuando se encarna en contextos donde lo esencial lo es todo. Aquello me removió profundamente.
A todo esto se sumaba mi trabajo diario en el colegio, donde cada jornada era una oportunidad para educar y acompañar con sentido. Poco a poco, sentí que todas esas piezas encajaban.
Hice la promesa como salesiano cooperador en octubre de 2008, y desde entonces intento vivir mi fe como un compromiso real y constante, siguiendo a Jesús con el estilo de Don Bosco.
¿Qué significa haber sido escogido como vocal de CSJM y Solidaridad? ¿Qué ha supuesto?
Asumir la vocalía regional de CSJM ha sido una llamada a vivir la misión desde el servicio. Ya había desempeñado este papel en mi provincia, pero hacerlo a nivel regional me ha dado una visión más amplia de la riqueza y también de los desafíos que tenemos.
Ha sido una oportunidad de crecimiento. Me ha ayudado a profundizar en esa inquietud misionera que siempre me ha acompañado. Colaborar en la gestión de proyectos y contribuir a que nuestras donaciones lleguen a quienes más lo necesitan me conecta con una Iglesia que escucha y actúa.
Además, esta responsabilidad me ha permitido integrarme en el equipo de la SER, lo que ha sido muy enriquecedor. Me ha ayudado a entender la vocalía no solo como una función, sino como una forma concreta de vivir el servicio a la Asociación, para que sea más fecunda y evangélica.
¿Cómo presentarías la vocalía? ¿Qué te gustaría compartir de la misma? La vocalía de CSJM es, para mí, esa voz dentro de la Asociación que nos recuerda que seguir a Jesús pasa por abrir los ojos a los demás. Es una llamada a vivir nuestra vocación en clave misionera y solidaria.
Desde ella, animamos proyectos, promovemos campañas de sensibilización y fortalecemos el vínculo con nuestros misioneros y con tantos voluntarios que dan lo mejor de sí en contextos diversos.
Me gustaría que todos los SSCC sintiéramos que CSJM es parte de nosotros, que no es algo externo, sino una herramienta valiosa que hemos construido entre todos. Cada donación, cada difusión, cada gesto suma. Y puede ser una semilla de esperanza para alguien, quizá muy lejos, pero profundamente necesitado.
¿Qué aspectos positivos destacarías? Destaco especialmente la generosidad silenciosa que hay en muchos SSCC y centros. Personas que colaboran, donan, difunden, rezan… Ese esfuerzo constante, aunque a veces invisible, sostiene la acción solidaria de la Asociación.
También valoro mucho el trabajo en red entre vocales de distintas provincias. Compartimos ideas, desafíos, logros, y eso genera comunión, pertenencia y eficacia.
¿Y negativos, destacarías alguno? Uno de los retos más claros es lograr una implicación más activa. A veces la solidaridad se vive como algo puntual, vinculado a una campaña, y cuesta integrarla como parte del día a día del centro local.
También necesitamos mejorar la comunicación. No siempre se percibe el alcance real de lo que CSJM hace, y eso puede generar desconexión. Contar mejor lo que hacemos y mostrar el fruto del esfuerzo colectivo es clave para implicar a más personas.
¿Qué mensaje quieres transmitir a los SSCC de nuestra Región? Mi mensaje es claro: no nos conformemos con mirar. Pasemos del “nos gusta” al “nos implicamos”. CSJM es nuestra y tiene un enorme potencial si cada uno aporta lo que puede.
Os animo a conocerla más, a difundirla, a sentirla como una expresión concreta de nuestro carisma. Y también a confiar: lo que sembramos, aunque parezca pequeño, puede tener un eco grande en la vida de otros.
¿Y por último, cómo estás viviendo la preparación hacia nuestro 150 aniversario? Lo vivo con ilusión y responsabilidad. Es un momento precioso para agradecer el camino recorrido y renovar nuestra identidad.
El 150 aniversario nos invita a mirar hacia adelante: ¿qué tipo de SSCC queremos ser hoy? ¿Qué espera el mundo de nosotros? ¿Cómo podemos ser presencia de Evangelio y carisma salesiano en nuestra realidad concreta? Que este aniversario nos ayude a redescubrir el don recibido y a ponerlo al servicio de los demás, como nos recuerda Jesús: “Dad gratis lo que gratis habéis recibido” (Mt 10,8). Solo desde esa gratuidad podremos ser luz y esperanza allí donde estemos.
Muchas gracias, Asterio.